Hoy hablamos de baby signs y estimulación cognitiva.

Según el estudio de las Dras. Linda Acredolo y Susan Goodwyn (2000), se observó que el coeficiente intelectual era superior en el grupo de bebés que había signado. Efectivamente, cuando nos proponemos signar con nuestros más pequeños, casi sin darnos cuenta, vamos a estimular simultáneamente, diversas áreas de su cerebro a través de la vía visual, auditiva y kinestésica.

En primer lugar, el Baby signs presenta información por la vía auditiva: el bebé estará expuesto a una gran cantidad de vocabulario. Estas palabras se repetirán diversas veces y se relacionarán con su signo correspondiente.  De esta manera, se reforzará la adquisición de vocabulario, el desarrollo del lenguaje, la discriminación, la atención y la memoria auditiva.

Por otro lado, a través de la vía visual, el bebé se fijará en el signo que realicemos cada vez, lo relacionará con la palabra y se estimulará la discriminación, la atención y la memoria visual.

Finalmente, el bebé tendrá la oportunidad de asociar una serie de información con sensaciones y movimientos. Estimulará la motricidad, será activo en su aprendizaje y su “memoria kinestésica” le ayudará a recordar de una manera más profunda lo aprendido. Dicen que a través de la inteligencia kinestésica, lo que se asimila a través del movimiento y la vivencia se convierte en un aprendizaje significativo (permanente).

Cada persona tiene un estilo de aprendizaje, hay gente que aprende mejor a través de inputs visuales, otros a través de información auditiva y otros a través de un aprendizaje kinestésico (del movimiento). El Baby signs cubre esta tres vías de aprendizaje y es una excelente estimulación cognitiva que provocará millones de conexiones neuronales que mejorarán la inteligencia.

Sònia Ferraro